Los ejercicios realizados en suelo ayudan durante el embarazo a evitar la excesiva ganancia de peso gestacional, mientras que los que se realizan en piscina, o se hacen en combinación con los de sala, son más adecuados para prevenir la diabetes gestacional. Así lo ha mostrado un estudio realizado por investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid.

Para alcanzar esta conclusión, publicada en la revista ‘Medicine and Science in Sport and Exercise’, los científicos compararon los resultados de tres ensayos clínicos realizados en hospitales de Madrid y Buenos Aires y en los que participaron 568 mujeres gestantes sanas.

Los tres tuvieron las mismas características en cuanto a intensidad, duración y frecuencia del ejercicio de manera que se evitase cualquier sesgo que no fuese la tipología del mismo: suelo, agua o una combinación de ambos, además de los correspondientes grupos de control.

“El vertiginoso avance de las distintas modalidades de actividad física y deportiva existentes, nos exige investigar acerca de las opciones más seguras y adecuadas a la realidad de una mujer embarazada. Indudablemente la propia naturaleza del proceso de embarazo y parto impone una serie de riesgos, limitaciones y recomendaciones a tener en cuenta que no están presentes en la población no gestante, motivo por el cual se hace interesante conocer el alcance y las fortalezas de los diferentes tipos de ejercicio físico, con el objeto básico de mejorar en el diseño de nuevos programas”, ha explicado el autor principal del trabajo, Rubén Barakat.

LOS RIESGOS DE NO HACER EJERCICIO FÍSICO DURANTE EL EMBARAZO

En el caso de los ejercicios de agua, los expertos crearon un programa de actividades adaptadas a las necesidades y requerimientos del embarazo, comprobando que el entorno acuático era “muy eficaz” para la prevención de la diabetes gestacional y sus consecuencias.

En concreto, se detectó apenas un uno por ciento de mujeres con diabetes gestacional frente a un cuatro por ciento del programa de suelo y al siete por ciento del grupo de control. Además, respecto a los ejercicios de suelo, sólo un 20 por ciento de las gestantes excedieron su ganancia de peso frente al casi 40 por ciento del grupo control.

Y es que, una de las preocupaciones más frecuentes de las mujeres cuando están embarazadas es el control de su peso, no solo por motivos estéticos, sino sobre todo, para prevenir posibles complicaciones materno-fetales durante el proceso de embarazo y parto, y el desarrollo de la diabetes gestacional, una enfermedad que puede dañar al bebé e incrementar las posibilidades de que en un futuro este desarrolle también diabetes.

“Aunque tradicionalmente existían ciertos recelos relacionados con la práctica de ejercicio físico durante el embarazo por parte de la mujer e incluso los profesionales sanitarios, hoy en día no existen dudas sobre los relevantes beneficios que éste aporta tanto a la madre como al feto”, ha zanjado Barakat.

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