La lactancia de nuestros hijos es un proceso que requiere tiempo y paciencia. Tanto la OMS como los pediatras recomiendan prolongar la lactancia tanto como sea posible, pero es cierto que la introducción del biberón y los purés hace que la transición hacia el destete respetuoso se convierta en un proceso natural que no tiene por qué suponer ningún trauma, ni para la madre ni para el bebé. A continuación, hemos recopilado las principales claves para llevar a cabo un destete respetuoso y que puedas ofrecerle los mejores cuidados a tu bebé.

Destete respetuoso: cómo hacer este cambio de rutina

Es muy difícil señalar cuándo debe llevarse a cabo el destete. Cada niño es diferente y se trata de un proceso que se desarrolla con cierta espontaneidad entre madre e hijo. Sin embargo, para evitar el sufrimiento de ambas partes, debe llevarse a cabo de forma gradual. En esta línea, también es de gran ayuda que durante esta transición se siga una lactancia mixta, es decir, que se combine el biberón (que también puede ser de agua) con la lactancia materna.

La lactancia mixta permite que el bebé asuma con mucha más facilidad el cambio, pues una vez hayamos dejado de darle el pecho, el bebé ya estará acostumbrado a la toma con biberón. Hay que tener en cuenta que ofrecer este sustituto al bebé debe equipararse a la introducción gradual de los purés o los alimentos sólidos: es algo completamente natural en el crecimiento de los niños.

Por este motivo, hay que perder el miedo a que el destete se asocie a un desapego de la madre hacia el bebé. De hecho, se trata de una etapa para que madre e hijo se sigan mostrando cariño para enriquecer ese vínculo tan especial. Es importante que empecemos a acompañar a nuestro hijo en las ingestas de comida y bebida, tomando nosotros también un vaso de agua, por ejemplo.

Es normal que al principio el bebé rechace el biberón o la comida que no sea leche materna; de la misma manera que al empezar a dar el pecho, muchas madres se encuentran con dificultades para que el bebé se agarre incluso hasta cuatro semanas después del nacimiento.

Por supuesto, hay que recordar que lo más recomendable es que cada madre desarrolle su propia técnica para el destete respetuoso, acompañada de la opinión experta del pediatra. Para introducir los primeros cambios, una buena opción es sustituir algunas tomas del bebé con el biberón o con agua, e incluso con algunos alimentos en forma de puré.