Los primeros años de un niño son muy importantes para el correcto desarrollo de su visión. Por esta razón, la Dra. Pilar Ramírez, del Servicio de Oftalmología del Hospital Nuestra Señora del Rosario, recomienda una vigilancia precoz de la vista de los niños porque asegura que así “evitaremos que les puedan quedar secuelas durante toda la vida”.

Maneras de detectar defectos de visión

Según la especialista en Oftalmología infantil, hay algunos indicios que nos pueden alertar sobre un posible defecto en la vista de los niños. Algo que nos lo puede indicar es que el niño gire la cabeza a ambos lados al leer y se acerque o aleje con exceso al papel, o si entrecierra los párpados para mirar puede ser una pista de que nuestro hijo tiene dificultades para ver. Otros factores pueden ser que se frote los ojos con frecuencia o que aparte la vista del papel muy a menudo.

Aunque también existen señales físicas que podemos observar más fácilmente como si el niño se queja de molestias como fuertes dolores de cabeza, si sufre enrojecimiento o le lloran los ojos o si, incluso, le molesta la luz del sol o tarda en adaptarse a la oscuridad.

Problemas visuales más comunes

La Dra. Pilar Ramírez señala que hay una serie de defectos visuales que aparecen con más frecuencia entre la población infantil. Entre ellos destacan la miopía, que produce un desenfoque para la vista de lejos; la hipermetropía, que suele provocar una visión borrosa para objetos cercanos; el astigmatismo, cuando los niños tienen una visión deformada de las cosas; la ambliopía u ojo vago, relacionado con la falta de desarrollo visual o el estrabismo, que supone una pérdida del paralelismo de los ojos.

Tratamientos

También existe una gran variedad de tratamientos para corregir estos defectos visuales, según el problema al que nos enfrentemos. Los defectos refractivos, como la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo, pueden corregirse con gafas. Aunque para la miopía puede usarse en edades infantiles un tratamiento farmacológico para frenar o disminuir la progresión del problema visual.

En el caso de la ambliopía u ojo vago se opta por utilizar parches para la oclusión del ojo bueno, lo que obliga al otro a trabajar continuamente. El estrabismo se puede corregir en pocas ocasiones con gafas. En la mayoría de los casos el tratamiento suele ser quirúrgico o con inyección de toxina botulínica.

En definitiva, todos los problemas de visión disponen de un tratamiento especializado para reducir o eliminar el defecto visual. No obstante, a fin de evitar tratar estos problemas la doctora Pilar Ramírez recomienda un diagnóstico precoz, especialmente en el caso de la ambliopía. “Si la ambliopía no se trata en la edad infantil, el ojo queda con mala visión el resto de la vida. Un tratamiento a tiempo evitará un daño que con el tiempo será irreparable”, asegura la oftalmóloga, quien recuerda que no debe confundirse la ambliopía con la necesidad de usar gafas.