Un despiste de unos pocos segundos es suficiente para que se ahogue un niño en el agua, por lo que la vigilancia debe ser constante y en todo tipo de piscinas, principalmente en las particulares que carecen de socorrista.

El SUMMA 112 atendió durante el año 2019 a un total de 56 personas por ahogamientos en piscinas y en el medio acuático en la Comunidad de Madrid, y la mitad de estas situaciones se produjeron, como es lógico, en los meses de julio (18 intervenciones) y agosto (10 intervenciones).

Para prevenir los ahogamientos de niños y otros accidentes relacionados con el agua, es necesario prestar atención permanente durante su baño, además de otras medidas como evitar las horas de máxima temperatura, respetar la digestión y dotar la piscina de un vallado perimetral que impida a los niños acceder solos al recinto.

También es importante tener cuidado con los hinchables, como colchonetas, que les pueden dar una falsa sensación de seguridad y no dejar juguetes olvidados en el vaso o en el borde de la piscina, para que el niño no acuda a recuperarlos y pueda caerse. Y en el caso de niños mayores y adolescentes, cabe insistir en la precaución al tirarse de cabeza o de pie a la piscina, de cara a evitar lesiones y fracturas. Además, si la instalación está dotada de socorrista, se deben seguir sus recomendaciones en todo momento.

Si se produjera una caída accidental al agua, o de otro tipo, y se requiere asistencia sanitaria, se debe llamar cuanto antes al 112 para que un médico del Centro Coordinador del SUMMA 112 movilice, en caso necesario, un recurso asistencial de urgencia o emergencia y ofrezca ayuda telefónica al adulto responsable mientras llegan los profesionales, como, por ejemplo, guiar las maniobras de Reanimación Cardiopulmonar, si fueran necesarias y el alertante desconoce cómo realizarlas.

Por otro lado, el SUMMA 112 recuerda que las medidas de protección frente a la COVID-19, como el distanciamiento social, son aplicables tanto fuera como dentro del agua, al igual que es importante la higiene de manos antes de meternos en el agua y no solo al acceder al recinto de las piscinas comunitarias.